miércoles, 21 de febrero de 2018

Una gaviota difícil de identificar, de aparición regular, pero muy escasa. Gaviota del Caspio. “Larus cachinnans”. Caspian gull.

A lo largo de esta temporada invernal, que en los dos últimos meses nos ha traído reiterados frentes fríos, en Asturias estamos pudiendo disfrutar de la visita de un buen número de gaviotas muy poco habituales en nuestro entorno.



Un variado catálogo de especies que nos está haciendo disfrutar de lo lindo y del que, poco a poco, en diferentes entradas al blog, voy presentando a través de los diferentes reportajes fotográficos que las he podido realizar.



Procedentes de diferentes latitudes, hemos podido disfrutar desde una que provenía del continente americano (América del Norte), como la Gaviota de Delaware (“Larus delawarensis”), a otras procedentes de regiones árticas (Groenlandia), como con la presencia de varios ejemplares de Gaviota polar o groenlandesa (Larus glaucoides) o del Gavión hiperbóreo, o la de hábitos más pelágicos, como es el caso de la Gaviota Tridáctila (“Rissa tridactyla”), proveniente fundamentalmente del Atlántico Norte (norte de Europa, Groenlandia), aunque ésta se reproduce en dos enclaves costeros de Galicia, eso sí, de manera escasa.



Tampoco quiero dejar de mencionar a la presencia de la ya más invernante regular, pero también en número escaso, Gaviota cana (“Larus canus”), que acostumbra a visitarnos procedentes fundamentalmente de Alemania, Suecia y Noruega, y tampoco de la protagonista de esta entrada, la Gaviota del Caspio (“Larus cachinnans”) que como su denominación común indica, proviene del Mar Caspio, norte del Mar Negro y el sur de Kazajistán fundamentalmente. 



Los que vivimos en el norte de la Península Ibérica, tenemos el privilegio de poder observar con más facilidad esta selecta y variada cantidad de especies de gaviotas, ya que la mayoría de ellas recala en temporada invernal en las costas gallegas o cantábricas, aunque siempre hay algún que otro ejemplar que se deja ver en zonas de interior o incluso en las costas mediterráneas.



Presento en esta entrada las fotografías que he podido realizar a dos gaviotas del Cáspio de primer invierno o segundo año de calendario, que el pasado mes de enero pude realizar en el muelle de El Rendiello del puerto de El Musel (Gijón), y que según tengo entendido ya se vieron por esa zona en el mes de diciembre del pasado año.



La Gaviota del Cáspio que en nuestro país es una especie divagante, es un ave que presenta no pocas dificultades a la hora de su correcta identificación, ya que con frecuencia se confunde con otras especies de gaviotas de apariencia similar, como es el caso de la G. patiamarilla (“L. michahellis”), la G. argéntea (“L. argentatus”), o incluso, la G. sombría (“L. fuscus”).



De hecho, durante mucho tiempo, a la Gaviota del Cáspio (“Larus cachinnans”) se la consideró como una hibridación con la G. patiamarilla (“L. michahellis”), aunque actualmente desde el año 2003, tras los diferentes estudios publicados (Leibers et al. 2001 y otros) y a propuesta del ARC-TAC (Taxonomic Advisory Committee of the Association of European Records and Rarities Committees) fue separada coespecíficamente de esta última y denominada como “Larus cachinnans”.



Tras su separación como especie diferenciada de la G. patiamarilla, las primeras observaciones confirmadas de esta especie en la Península Ibérica se empezaron a producir en febrero de 2005. Concretamente, la primera cita para España fue de un ejemplar de primer invierno observado el 22/02/2005 en la ría de Avilés (Asturias).



Desde entonces, se ha ido incrementado el número de observaciones, tanto en las costas atlánticas como en las cantábricas e incluso en las mediterráneas, siendo mayoritariamente observadas aves  inmaduras o de primer invierno y durante el periodo invernal. Esta proliferación de observaciones parece corresponderse con la reciente expansión que esta mostrado esta especie hacia los países más occidentales de Europa, donde ha llegado a ser regular durante los últimos inviernos. Tanto es así, que debido a la frecuencia y número de datos homologados en los últimos años, ha pasado de ser considerada como “Rareza” (por el Comité de Rarezas de la SEO), a perder esa consideración, desde enero de 2016.



Actualmente se trata de una especie de aparición regular en España, pero muy escasa, con citas concentradas entre diciembre a marzo y en las costas del nordeste y norte peninsular (frecuente en el Cantábrico) e incluso en las Islas Baleares. En el interior resulta ser mucho más excepcional, con tan solo unos cuantos registros homologados.



En lo referente a la descripción de sus principales rasgos morfológicos, decir que se trata de una gaviota de gran tamaño (similar al de la G. patiamarilla o al de la G, argéntea), que viene a medir unos 55-60 cm de longitud, con una envergadura de entre el 138-147 cm. 



Como principales rasgos generales podemos destacar en ellas: un cuerpo grande, esbelto (posición erguida), con una tonalidad gris media de las partes superiores (adulto), unas alas largas, un vientre panzudo por detrás de las patas y un pecho muy prominente. 



Además tienen una cabeza proporcionalmente pequeña, con una frente aplanada (cabeza alargada en forma de pera) y una nuca muy angulosa.



El pico es largo, delgado, de bordes paralelos y sin ángulo gonial pronunciado.



Las patas (tarsos) son largas y delgadas, ya que además, dejan ver una considerable parte de las tibias. 



Se pueden diferenciar en ella cuatro tipos de plumaje en función de su edad, alcanzando al cuarto año, su plumaje de adulto.

El plumaje del ejemplar juvenil presenta una coloración general pardo grisácea que es más blancuzca en las partes inferiores y en la cabeza. El dorso tiene un diseño escamoso ya que sus plumas tienen los márgenes blanquecinos y el centro negro. Las puntas de las alas son negruzcas y el obispillo blanco. 



El ojo es oscuro y el pico negro. 



La cola en su base es blanca, pero con una franja caudal pardo-negruzca muy ancha y nítida en el extremo que se continua con un fino y escaso vermiculado hacia el obispillo.



Las patas son de color rosa pálido.



Las aves del primer invierno (agosto-abril) tienen un plumaje muy similar al del juvenil pero presenta la cabeza más blanca con un rayado pardo en la parte inferior y posterior del cuello (“boa” oscura). 



Las plumas del dorso van adquiriendo un tono más grisáceo según va creciendo el ave y muestran un dibujo en forma de puntos, diamantes o de anclas. Las coberteras grandes con un dibujo fino y difuso.



Las alas son de color pardo con las secundarias y terciarias muy claras y sin casi ajedrezado. Las barras alares son muy difusas formando una especie de sándwich entre las coberteras alares.



Cuando las vemos en vuelo, se puede apreciar claramente como tienen las axilas blancas, al igual que las partes inferiores del ala. 



También se puede apreciar en vuelo, la presencia de una ventana alar con las plumas de las emibanderas externas más blancas que las internas, también es conocida como "venetian blind", por su parecido con la “persiana veneciana”.



Las partes inferiores son blancas. 



La base y la punta del pico se tornan más pálidas.



Las aves del segundo invierno presentan un plumaje en el que destaca el color gris del dorso (el del ave adulta) que se extiende hasta la altura de las terciarias, aunque mantiene otras con las marcas oscuras en forma de ancla. También es característico la existencia de un pequeño espejo blanco en la P10.



El plumaje del tercer invierno es ya muy parecido al del adulto de invierno, pero el negro de la punta de las alas es más extenso mientras que la cola muestra una banda terminal oscura incompleta. El pico ya es amarillo verdoso, aunque más apagado, y tiene una franja terminal oscura. 



A partir del plumaje del cuarto invierno el aspecto general es de un adulto, solo conserva unas trazas de inmadurez en alguna pluma de la cola o el ala y también en el pico. La coloración de las patas es de un color amarillo-rosáceo.



El plumaje adulto presenta las partes superiores de color gris con una tonalidad media, mientras que la cabeza, cuello, pecho, partes inferiores y la cola, son de color blanco. Las alas también son de color gris con una tonalidad media, salvo las puntas que son negras con un gran espejo blanco en las primarias P10 y P9, que también es característico de esta especie. El pico es de color amarillo verdoso con una mancha naranja en la parte distal de la mandíbula inferior. El ojo es oscuro y está bordeado por un anillo ocular de color anaranjado. Las patas son grises con un tono amarillento rosáceo. 



Durante el verano (noviembre-agosto) el pico y las patas se tornan de un color amarillo más brillante. Por el contrario, en invierno (julio-noviembre) las patas se vuelven de un tono más apagado, así como el pico, el cual presenta marcas oscuras. También en esa temporada la cabeza se cubre de un fino rayado grisáceo que, aunque varía en cantidad, es más intenso alrededor de los ojos y en la parte posterior del cuello.



Su distribución es paleártica y va desde la región norte del Mar Negro hasta el oeste de China, pasando por el Mar Caspio y el sur de Kazajistán. Desde el siglo pasado esta especie se encuentra en expansión hacia el oeste colonizando distintos lugares del este de Europa, donde ha criado de forma regular en Polonia desde los años 80.

Xeno canto
Nidifica en lagos del interior y junto a ríos y embalses del Este de Europa y Asia Central (sobre todo entre el Mar Negro y Kazajstán) y tiene sus principales áreas de invernada entre las costas del Golfo Pérsico y las de la India, así como en el sur de los Mares Negro y Caspio.



La Gaviota del Caspio es una especie principalmente migradora que realiza movimientos post-nupciales entre julio y noviembre y pre-nupciales entre febrero y junio. En nuestro país es una especie divagante (que aparece fuera de su área de distribución).



Su hábitat durante el periodo invernal se concentra en los puertos, bahías, ensenadas y vertederos, donde se comportan de forma gregaria. 



Buscan su alimento principalmente en las aguas interiores, en las estepas y en los campos de cultivo, pero durante el invierno también acuden a los vertederos, a las costas y a los puertos. Se alimentan principalmente de peces pero también comen reptiles, pollos y huevos de otras aves, pequeños mamíferos como roedores y ardillas terrestres, invertebrados e incluso carroña y basura.



Las técnicas de alimentación en el agua son zambullidas desde el aire o desde la superficie del agua, mientras que en tierra se dedican a picotear lo que queda a la vista. El cleptoparasitismo es un comportamiento muy habitual en esta especie. Suelen seguir a los barcos de pesca para atrapar los restos de pescado que vierten al mar. 



En lo referente a su comportamiento, mencionar que la Gaviota del Caspio se comporta con una especial agresividad con otras especies de gaviotas cuando se encuentra en grupo, máxime si tienen que compartir el alimento. Es característico de ellas, la adopción de la denominada “postura de albatros” en la que abren las alas y levantan la cabeza (las elevan hasta a 90 °) y que llega a servir para su identificación en grupos mixtos de gaviotas.



Otro aspecto característico pero más sutil de la Gaviota del Caspio, es su voz más ronca que el típico “kia kia” de las G. patiamarillas. Su llamada larga y completa es un fuerte y rápido “haaa-haaa-haa-ha-ha-haha-ha-ha-ha”, con una sonoridad de risa nasal, muy diferente de la del resto de gaviotas similares como la G. argéntea o la G. patiamarilla. Este sonido lo acostumbran a emitir acompañando a la característica "postura del albatros" que antes describí. Una vez se ha escuchado, se reconoce fácilmente en las siguientes ocasiones. Los adultos frecuentemente emiten versiones más cortas de esta llamada (las últimas seis o siete notas) durante los encuentros agresivos.
Su periodo de reproducción se extiende entre mediados del mes de marzo y abril. Forman grupos y utilizan como lugares de reproducción las islas e islotes que se encuentran aislados en los deltas, así como las dunas y los márgenes de los ríos y lagos que se encuentran en las estepas y semidesiertos. Construyen su nido a base de ramitas, hierbas, plumas y detritos. La puesta se compone de 1-4 huevos y la incubación dura 27-31 días. Los pollos volarán al cabo de 40-45 días desde la eclosión. Alcanzan la madurez sexual en su cuarto año de vida. No es infrecuente la hibridación con L. argentatus cuyo resultado ocasiona la existencia de ejemplares cuya diferenciación con ejemplares puros resulta sumamente complejos de diferenciar.



En lo referente a su estado de conservación, decir que a nivel global, atendiendo a los criterios de la UICN (Birdlife Internacional) se la considera una especie de “Preocupación Menor” debido a su amplia distribución y a la tendencia estable de su población. En España, donde es una especie divagante, no se la considera amenazada según la aplicación de los criterios de la UICN.